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¿Cómo ECOutilizar la secadora?

La secadora no es un electrodoméstico imprescindible en el hogar aunque su uso va creciendo. Según la Organización de Consumidores OCU más de un 29% de hogares en España ya tiene una (datos recogidos en el 2016).

La secadora junto a la lavadora y la nevera, van a determinar, en gran parte, el consumo energético de nuestro hogar. Se estima un coste anual de 80-100 euros por el uso de este electrodoméstico. (Ver cálculo)

  • Comprar la combinación (clase, consumo y capacidad) según las necesidades del hogar.
  • Escoger una secadora de clasificación energética A+++. Son las que permiten ahorrar más energía y dinero a largo plazo. Las secadoras con eficiencia A+++ consumen un 40% menos respecto a las secadoras A+.  Aunque este tipo de electrodoméstico requiere de un gasto inicial más alto que lo otros modelos, esta cantidad se amortiza en un periodo breve porque el nivel de ahorro es alto.
  • Hay 3 tipos de secadoras por evaporación, por condensación y por bomba de calor. Recomendamos invertir en una secadora por bomba de calor. Aunque su inversión inicial es más alta, son las más eficientes del mercado. El gasto energético disminuye hasta 3 veces aumentando la potencia en el secado.
  • Mejor adquirir una  secadora que disponga de sensor de humedad. La secadora adapta el programa en función de la humedad que detecta en la ropa y el tamaño de la carga; con eso estima el tiempo y la cantidad de energía que necesita.
  • Instalar la secadora en una zona de la casa con temperatura entre los 5 y los 35ºC,  muy ventilada para que el aire circule por la parte posterior. Una correcta circulación del aire es fundamental. Si hay algo que obstruye la entrada de aire, el filtro está sucio o hace mucho frío, el tiempo de secado se alarga y el consumo aumentará.
  • Utilizar sólo cuando las condiciones climatológicas no permitan tender la ropa o cuando no se pueda evitar.
  • En el proceso previo de lavado, centrifugar a máxima revolución para reducir notablemente el consumo de la secadora.
  • Antes de usar la secadora, clasificar la ropa por tejidos, porque cada prenda necesita una temperatura y un tiempo de secado distintos. La carga ideal la compondría diferentes prendas del mismo tejido y peso. Fíjate en los símbolos de la etiqueta de tu ropa antes de meterla en la secadora.
  • Vacíar los bolsillos, abrochar botones  y cerrar los cinturones y cremalleras. ¡Mejor si volteas las prendas para secarlas por su cara interior!
  • No sobrecargar la secadora. Los expertos recomiendan dejar libre un 20% del tambor de la secadora. Este gesto ayuda a que los programas sean más cortos y, por tanto, que el secado sea más eficiente. La ropa saldrá menos arrugada. No podemos olvidar que las prendas aumentan de volumen cuando se secan, y que con el espacio suficiente evitaremos que las piezas queden apretadas y arrugadas.
  • Selecciona correctamente el programa de secado según el tipo de tejido. En algunos casos también puedes usar programas temporizados: Estos te permiten ajustar el tiempo de secado que prefieras, desde 20 minutos hasta un máximo de 3 horas. Si tienes dudas, es mejor seleccionar un tiempo menor e ir alargando el secado si es necesario. Así ahorrarás energía y no sobrecalentarás las prendas.
  • Las secadoras tienen un sensor de humedad residual que detecta automáticamente el grado de humedad de la ropa. En función de esto, los programas automáticos aplican la temperatura y el tiempo de secado adecuados a cada tipo de tejido. Si los usas adecuadamente, son los más cuidadosos con tu ropa y también los más eficientes.
  • La ropa no debe quedarse mucho tiempo dentro de la secadora una vez finalizado el programa, porque la condensación puede volver a ponerla húmeda. Por eso debes estar allí cuando el ciclo termine. Gracias a la programación diferida, puedes decidir cuándo quieres que esto ocurra (dentro de las 24 horas siguientes). Así, la secadora estará lista cuando tú lo estés: cuando entres por la puerta de casa, cuando acabes de desayunar, cuando vuelvas de recoger a los niños…
  • Limpiar los filtros, para eliminar las pelusas, con aspirador o trapos húmedos cada vez que se utilice la secadora. De lo contrario, la corriente de aire no funciona correctamente y el aparato no funcionará a su máxima potencia. Funcionará mejor, gastará menos energía y alargaremos la vida útil de la secadora. Además los secados serán  más rápidos y efectivos.
  • Vaciar el contenedor de agua
  • Limpiar el sensor de humedad para evitar que se incruste la cal con una esponja
  • 3-4 veces al año limpiar  la salida del aire y del condensador
  • En secadoras de evacuación, comprobar que la rejilla de ventilación esté limpia.
  • El condensador es también una pieza muy importante para conseguir un secado eficaz, por lo que es necesario un cuidado especial. Se recomienda limpiar el condensador tres o cuatro veces al año o cuando parpadea el testigo luminoso indicador.
  • Secar la ropa al aire siempre que sea posible.
  • Sacar la ropa al momento que finaliza el programa de la secadora te permite que esta no salga arrugada.
  • Contratar una comercializadora de energía verde. (Ver entrada anterior:  ¿Electricidad verde?)
  • Ajustar la potencia contratada a las necesidades reales de nuestra vivienda.
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