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Salud del Hogar: Geobiología

¿A quién no se le altera el ánimo cuando el sol desaparece varios días tras las nubes? Ante una escasez de vitamina D, ¿quién no ha recibido la recomendación de aumentar la exposición al sol? El sol es una energía cósmica que nos llega del universo y de ella dependen diversos procesos biológicos. También interactuamos con la energía telúrica que emana de la Tierra, aunque sea menos conocida.

Se hace imprescindible evaluar el lugar que se habita como eje principal antes de plantear cualquier asesoramiento en salud del hábitat. Si no existe credibilidad, siempre aconsejo a mis pacientes como medida la prevención.

La geobiología es la disciplina que se encarga de encontrar el buen sitio y detectar las zonas geopatógenas de la Tierra. Es la ciencia de la medicina del hábitat que trata la relación entre el lugar y los procesos biológicos. Detecta los lugares no recomendables para ubicar las zonas de larga permanencia como serian: los dormitorios y zonas de trabajo, principalmente.

El comportamiento de la Tierra no es homogéneo. Existen en la corteza terrestre innumerables fenómenos que producen alteraciones del campo electromagnético terrestre. Son, por ejemplo, las fallas geológicas, las corrientes subterráneas, minerales ocultos… u otros elementos geofísicos.

La intención de este artículo es familiarizarnos con esta ciencia, cuyo objetivo es encontrar el buen sitio para descansar y regenerarnos. Pasamos un tercio de nuestra vida en la cama: ¿No sería recomendable saber que dormimos sobre una zona que nos permite descansar y recuperarnos?

Para prolongar nuestra salud sería importante evitar estas zonas alteradas. Deberíamos comprender la importancia de escoger el buen sitio para habitar.

Las zonas goepatógenas debilitan el organismo y, con el paso del tiempo, pueden originar enfermedades. Tampoco hemos de angustiarnos. Vivimos rodeados de fenómenos diferentes. Las zonas geopatógenas generalmente se producen donde confluyen varios en un punto. Podríamos compararlas al pulso de la Tierra. Su armonía o desarmonía también muestran el equilibrio o desequilibrio de un lugar.

La geobiología aplica la radiestesia para encontrar el buen sitio. La radiestesia o sensibilidad a las radiaciones estudia la detección de estos fenómenos. ¿Quién no ha conocido las habilidades de un zahorí en la detección de pozos de agua? Todos tenemos la capacidad para encontrar el buen sitio, solo tenemos que trabajarla.

Los grandes expertos no necesitan herramientas. Con sus propias manos, ritmos cardíacos y/o pulso pueden sentir las interferencias y anomalías que buscamos. Otros nos ayudamos de herramientas que amplifican, a modo de antena, estas radiaciones mediante varillas y péndulos. Los aparatos todavía son exclusivos por su inversión económica, pero ya son otro medio que, a muchos, les proporciona confianza.

Las civilizaciones antiguas conocían esta sabiduría y desempeñaban rituales para reconocer el buen sitio y respetar el entorno. Son muchos los dichos y escritos sobre el tema:

“La vivienda que habitamos es una proyección de nosotros mismos y de nuestra personalidad. Simultáneamente, ella nos condiciona y modela energéticamente. Busca un buen terreno para la construcción y no ofendas a la naturaleza con tu creación.” Norma de los arquitectos chinos.

“Las enfermedades no nos caen del cielo, sino que se originan a partir de pequeños pecados cotidianos contra la naturaleza. Cuando estos se acumulan, irrumpen aparentemente de golpe en la superficie.” Hipócrates

“Los Antiguos tenían la costumbre de juzgar la calidad del aire, aguas y frutos que pueden hacer un lugar enfermizo, por la constitución de los animales que se criaban en ellos. Examinaban sus entrañas y, hallando que tenían dañado o lívido el hígado, conjeturaban que a los hombres sucedería lo propio.” Marco Vitruvio Polión (en latín Marcus Vitruvius Pollio; c. 80-70 a. C.-15 a. C.) arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano del siglo I a. C.

La escisión con el entorno y la naturaleza es evidente en la era industrial y tecnológica. También preocupante. Habitar en cualquier sitio sin respeto puede generar un riesgo. Conocemos sucesos y catástrofes cuya causa es una planificación inadecuada. El hombre tecnológico se empodera de los espacios sin respeto por el entorno. Urge una reconexión con la naturaleza y una comprensión profunda para establecer equilibrios. Una coexistencia pacífica y satisfactoria no tan solo en relación a la alimentación sino también en nuestro acto de habitar.

El escepticismo, fruto de esta escisión con la naturaleza, y comportamiento racional ha causado mucho daño a estas prácticas. Sin embargo, por otro lado, es un estímulo para que científicos con las tecnologías disponibles lo que años y años se ha venido practicando con nuestra sensibilidad innata .

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Formación en Geobiología y Biohabitabilidad GEA