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La magia de la lavadora

«Solo tenía 4 años cuando vi a mi madre poner una lavadora por primera vez en su vida. ¡Fue un gran día! Mis padres habían ahorrado años para poder comprar una lavadora. ¡El día que la estrenamos hasta invitaron a la abuela que estaba más que emocionada! Mi abuela tenía que calentar el agua, al fuego de leña, y lavar a mano la ropa de sus 7 hijos a lo largo de su vida. Ahora iba a presenciar como la electricidad iba a hacer este trabajo. Mi madre abrió cuidadosamente la puerta de la lavadora, metió la ropa dentro  y cuando cerró la puerta la abuela dijo: – “¡No, no, no, no… déjame a mí presionar el botón!” Y ella presionó el botón y dijo: -“¡Oh. Fantástico! Déjame una silla, ¡quiero verlo! Y se sentó frente a la lavadora y observó todo el proceso de lavado. ¡Estaba boquiabierta! Para mi abuela, ¡la lavadora fue un milagro! Hoy en día, en los países desarrollados, hacemos uso de muchas máquinas diferentes. Los hogares están llenos de aparatos. En el resto del mundo todavía hay mucha gente que necesita calentar el agua y cocinar sus alimentos al fuego y en muchas ocasiones ni tienen suficiente comida. Viven bajo el umbral de la pobreza. ¿Cómo lavan la ropa al resto del mundo? o mejor ¿cómo lavan la ropa la mayoría de mujeres del resto del mundo? Porque continúa siendo un trabajo duro para las mujeres. Ellas son las que lavan a mano. Un trabajo que les consume horas cada semana. Y a veces también tienen que llevar el agua desde una fuente lejana para lavar la ropa en casa o al revés tienen que andar hasta una fuente. ¡Ellas también quieren una lavadora! No quieren perder tanto de tiempo de su vida, haciendo este duro trabajo tan poco productivo. Su deseo no es tan diferente del que tenía mi abuela. Dos generaciones previas, en los países ricos, también lavaban la ropa a mano con agua que calentaban al fuego. Pero cuando comparto esta idea con mis alumnos ambientalistas me responden que no todo el mundo puede tener coches y lavadoras. ¿Cómo podemos decirles a estas mujeres, que nunca tendrán una lavadora? Entonces vuelvo a preguntar a mis estudiantes, ¿cuántos de vosotros no usáis el coche? Algunos pocos levantan la mano orgullosos. Entonces les hago una pregunta más comprometida. ¿Cuántos de vosotros laváis vuestra ropa a mano? ¡Nadie levanta la mano! ¿Qué tiene de especial la lavadora? ¿Cuál es el milagro de la lavadora? Mi madre me explicó esta magia el primer día que llegó la lavadora a casa. Mira Hans: -«Ahora meteremos la ropa en la lavadora, la maquina hará el trabajo y nosotros podremos ir a la biblioteca» Y mi madre tuvo tiempo de leer para mí, me explicó el abecedario y de allí empezó mi carrera de profesor. También tuvo tiempo de leer libros para ella, y se las arregló para estudiar inglés, una lengua extranjera. Leyó muchas novelas diferentes. ¡Nosotros realmente estábamos enamorados de la lavadora! Y  dijimos mi madre y yo: –Gracias industrialización. Gracias para darnos tiempos para leer libros. Muchas gracias».

Os hemos transcrito un resumen de la conferencia que Hans Rosling, hizo al TED bajo el título «La magia de la lavadora». Desde el inicio del blog, no habíamos hecho ninguna entrada recordando las ventajas de los electrodomésticos. Somos de una generación donde tener una lavadora en casa es habitual, y no recordamos el tiempo y el esfuerzo que dedicaban nuestros antepasados en las tareas del hogar. Que la industrialización es positiva en este sentido, ¡no hay ninguna duda! En cambio la desigualdad social que se está produciendo raíz de esta industrialización no es tan positiva: Es preocupante que 2/3 de la población continúen sin acceso al agua corriente, gas o electricidad y se vean obligados a lavar la ropa como hacían nuestros antepasados. Estas familias dedican horas para hacer las tareas básicas del hogar limitando el acceso a la educación de sus miembros y en especial estos trabajos recaen sobre las mujeres. Ante estas desigualdades sociales,  no vale la respuesta de que no hay nada a hacer. Los pequeños actos son igualmente importantes. Insistimos ejercer una compra, uso y mantenimiento responsable de estos aparatos y cuando finalice su vida útil gestionar bien su reciclaje para que no acabe en un país del tercer mundo contribuyendo a la contaminación de sus tierras y agravando su situación.

Gracies Aw Creative por la foto en Unsplash

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